Paseando por el bosque de las hadas

El otro día estuvimos en casa de unos amigos, los padres de una amiguita de Marina, del anterior colegio. Son una pareja a la que le gusta la montaña, la naturaleza, el deporte, gente sana como a nosotros  nos gusta.

Nos comentaron que querían hacer una excursión el día siguiente, y como nosotros también lo teníamos en mente, decidimos que iríamos al Bosc de les Estunes, un bosque encantado, dónde con un poco de suerte podemos ver las hadas que lo habitan.

Así que el jueves tempranito nos arreglamos y para allí que nos fuimos.

El bosque está al lado del Estany de Banyoles, la ruta es sencilla, aunque si la empiezas desde el lago, tendréis que andar un trozito por al lado de la carretera, que es lo que nosotros hicimos.

Las niñas iban saltando y corriendo de un lado para el otro, es lo mejor para los niños, hacer las excursiones acompañados de amiguitos, se lo pasan en grande y sorprendentemente, no se cansan!!

Llegamos al bosque, y las señalizaciones son hadas que indican el camino a seguir. Ya ves a las peques gritando, aquí, aquí hay una hada! es por aquí!

Las niñas estaban emocionadas, a parte de hadas, este bosque de robles y encinas, está lleno de grietas de roca, auténticos pasillos de piedra travertina, por los que se puede pasar y ver el reflejo brillante de la piedra mica en el interior.

Después de pasear por el bosque, fuimos de vuelta al lado del lago para comer sentados en la hierba, de lo mejor que se puede hacer con niños, nada de restaurantes dónde no se pueden mover ni los puedes controlar, allí campan a su aire, rodeados de verde que te quiero verde 🙂

Paseamos un poco por al lado del lago, saludando a patos, patas y carpas gigantes y hablando de cual va a ser la siguiente aventura juntos 😉

 

A la búsqueda de un geocaché!

Estamos en vacaciones de Semana Santa y tenemos varios días de fiesta. Hemos planeado alguna salida y empezamos por la primera.

Cerca de casa tenemos la ‘Serralada de Marina’, dónde encontramos el Monasterio de Sant Jeroni de la Murtra ( Colón visitó a los Reyes Católicos en el Monasterio, después de su primer viaje y les anunció el descubrimiento del Nuevo Mundo), las ermitas de Sant Onofre y Sant Climent y los poblados ibéricos del Puig Castellar y el Turó d’en Boscà, entre otros lugares.

Para que el paseo por la montaña fuera sea más divertido, hemos utilitzado la aplicación Geocaching y cerca del poblado ibérico del ‘Puig Castellar’ hay escondido un geocaché, la aplicación te indica las coordenadas para llegar hasta él.

Hay distintos geocachés, nosotros ya hemos encontrado un par y han sido del mismo tipo, una cajita de carrete de fotos de los de antes, y dentro un papelito bien compactado con la fecha y el nombre de quién ha logrado encontrarlo.

Hoy no lo hemos encontrarlo, con este ya es el tercero que no encontramos, a veces la gente que no sabe de que va se los lleva o lo tira, ves a saber, por eso, cuando vayáis a buscar uno tener cuidado con los espías…

Para los niños es algo emocionante, con Marina me he tirado un buen rato buscando por el punto que me indicaba la aplicación, y siguiendo la pista que también te da, pero nada, no hemos tenido suerte.

El lugar donde está escondido este geocaché, es un mirador de las ciudades de Badalona, Santa Coloma de Gramanet, San Adrián del Besós, Barcelona y el Vallés.

Vale la pena subir hasta el poblado ibérico, ya sea por las vistas, como por los restos y explicaciones que en él se encuentran..

A Marina, le hemos contado que eran los restos de un poblado muy pero que muy antiguo y ella  no paraba de decir que a lo mejor nos encontrábamos un zapato de algún íbero, y nos hacía preguntas como que qué lengua hablaban…

Buscar el geocaché  nos ha servido para tener a Marina con ganas de llegar al punto sin que se quejara, porque a la vuelta, al no tener ningún aliciente ha estado quejosa y sin ganas de andar hasta que hemos llegado a la bajada de la montaña que nos llevaba al coche.

 

 

 

 

Alimentando la fauna del barrio

Hoy os voy a enseñar a hacer comederos para pájaros, no es complicado. Lo mejor, el resultado final, ver como se acercan a comer los pajaritos, aquí disfrutan las niñas, yo, y sobretodo nuestras gatas 🙂

Siempre que quiero hacer alguna manualidad busco por internet para coger ideas, a veces las copio y otras las tuneo, como es el caso. El ejemplo que yo encontré estaba hecho con una botella de plástico, como las de agua, pero yo he utilizado un bote de esos de cacao en polvo.

Pues lo dicho, se necesita una botella de agua o  bote de plástico, un palo o algo parecido, podríais utilizar un lápiz o una cuchara de madera, alpiste y muy importante unas manitas ayudantes.

Haremos, con la ayuda de un cutter o cuchillo un agujero lo bastante grande para que el pajarito pueda meter y sacar la cabeza, si no queremos encontrarnos con uno degollado, ai pobrecito!

Como veis en la foto, yo he utilizado distintas herramientas, el cutter esta medio roto y casi me corto un dedo, y los cuchillos que tengo en casa, pues es lo que hay, de todos modos, he conseguido hacer el agujero. Bien!

Haremos un orificio para poder insertar el palito.

Y ahora es cuando las manitas se ponen en funcionamiento para decorar el comedero. Esta vez también utilizamos los rotuladores Giotto para pintar sobre el plástico.

Le ponemos un cordelito para poderlo colgar y lo rellenamos de alpiste. Esto último es muy importante. Y……

Et voilà

Podéis hacer comederos también con piñas. Las pintáis con miel o crema de cacahuete,

las rebozáis de alpiste, como si fuera una croqueta,

y las colgáis con una cuerdecita ,

Con este tipo de comedero no hay peligro de degollamiento pajaril 😛

A cazar gamusinos !

Este fin de semana hemos celebrado el 40 cumpleaños de Marc, un buen amigo de mi marido, y lo hemos pasado en una casa de colonias.

(Para no hacer publicidad directa, os diré, que el nombre de la casa es el mismo que el del árbol que da higos, pero en catalán 😉 )

El viernes por la noche nevó, de manera excepcional, y ayer cuando llegamos, todavía pudimos pisar un poco de nieve, y barro, mis hijas, encantadas!  y el señor de Micolor, también.

Mientras Marc, subía a 4.000 m para lanzarse al vacío, regalo de su mujer, no sabemos con qué intención, unas 90 personas le estábamos esperando para comer con una careta con su foto impresa.

Ya os podéis imaginar la impresión que le ha dado a nuestro amigo  entrar al comedor y encontrarse a él mismo unas 90 veces, vaya cara se le ha quedado…

Algunos nos hemos quedado a pasar la noche, y como siempre, en los grupos, hay aquél que atrae a los niños como un imán, en este caso ha sido Moi.

Ya tenemos a Marina, Jana y Arlet enganchadas como lapas a él, ya que les ha contado, que por la noche, como supongo todos ya sabéis, aparecen los gamusinos y con un poco de suerte se puede cazar uno.

Cómo es la imaginación de los niños, que oyen e incluso a veces ven, aquello que quieren ver u oír, es maravilloso!  Bien, he de decir, que alguno que no es tan niño, también ve y oye lo que le da la gana.

Las ha tenido bien entretenidas buscando gamusinos por aquí y por allá, mientras los mayores jugábamos al juego de las películas -como han cambiado los tiempos- hasta que ya hemos dado el toque de queda y nos hemos ido a dormir.

Lo primero que ha dicho Marina cuando se ha despertado ha sido:

-Da igual, no importa, los gamusinos no pueden entrar en la habitación porqué son como Pitufos.

No me he podido aguantar la risa! Debe haber estado soñando con gamusinos y todo!

Después de almorzar, hemos aprovechado el día de sol, paseando por la montaña con los últimos rezagados, esta vez ha sido Lluís el que se ha pasado el rato con Marina, dándole clases de física y recogiendo flores para regalarnos un ramito a cada uno.

Ha sido un fin de semana genial, amigos, charlas, juegos, risas, se tendrá que repetir…

Por cierto, no cazaron ningún gamusino….

 

 

 

Un lunes por la tarde

 

Tengo la suerte de poder estar con mis hijas toda la tarde, trabajo solo por las mañanas y ellas al mediodía ya están en casa.  Pasamos muchas horas juntas y cada día pienso en lo que podemos hacer por la tarde para no tener que saltar por el balcón, ai no, que no tenemos….

Somos afortunadas de vivir al lado de la playa pero también de la montaña, así que el lunes decidí que pasaríamos la tarde cogiendo piñas.

Y porqué cogiendo piñas? Pues porque a los niños se les tiene que motivar de algún modo para que no les parezca aaabuuurriidooo, no es lo mismo decirles que vamos a ir a la montaña, que, que vamos a ir a la montaña a coger piñas! La entonación también es importante… 😛

Y si además añades que con esas piñas haremos alguna manualidad, ya las tienes en el bote.

El lunes hizo un día precioso, de hecho fue el primer día de primavera, solecito, temperatura agradable, todo acompañaba para pasar una bonita tarde paseando por la montaña.

Íbamos cogiendo piñas, escuchando a los pajaritos, saludando a todo aquel que se nos cruzaba por delante – es curioso, cuando vas por la montaña todo el mundo se saluda – pero de repente un grito a lo Psicosis desmontó toda esa escena tan bucólica.

Mi hija mayor había cogido una piña abierta y dentro tenía una inquilina, una pobre arañita que todavía deber estar sorda del grito que pegó Marina, eso es herencia de padre, lo de tener fobia a las arañas…

De hecho, vivimos en una planta baja con patio, y si, de arañas y bichitos pues tenemos unos cuantos y cada dos por tres me toca ir al rescate de alguno de ellos, y si nos despistamos  un poco, a veces parece un escenario de Halloween con tanta telaraña.

Finalmente pasamos una tarde bonita y distinta, desconectamos de la ciudad y de los parques artificiales, de las rutinas y del ruido de los coches.

En contacto con la naturaleza, que para mi es lo más importante y quiero que lo sea también para ellas …

 

 

 

 

Mi primera entrada…Érase una vez el día del padre

Por fin, después de tanto tiempo, hoy empiezo, no sé por dónde, pero empiezo, es mi primera entrada en este blog y espero que no la última.

He estado pensando en como enfocarlo y de entre muchas cosas quiero que sea un blog de recuerdo, de recuerdo para mis hijas, para que queden aquí colgadas todas aquellas cosas que hacemos juntas, manualidades, nuestras cocinitas, paseos, parques que descubrimos, excursiones, vacaciones…

De esta forma también ayudaros a coger ideas, porque ya se sabe que con hijos a veces no se sabe que hacer para distraerlos, sobretodo en los días de lluvia….

También quiero que sea tipo diario, de jovencita escribí una decena de diarios, todos los tengo guardados en el cobertizo, en ellos escribía aquello que me preocupaba, que me gustaba, que no entendía, me ayudaban a sacar lo que llevaba dentro, porque a veces a mi me cuesta contar las cosas y si las escribo me dejo llevar y las palabras salen solas.

Bien, después de contaros un poco lo que pienso  o quiero que sea este blog, empezaremos por el día de ayer.

Ayer fue el día del padre, a mi estos días no es que me gusten especialmente, a ver si me explico, no es que no me guste celebrar el día del padre, sino que estos días se han convertido en días en que el consumismo se hace evidente.

Bien, por ese motivo con mi hija mayor decidimos que qué mejor regalo que el que hace uno con sus propias manos, o con su imaginación, así que le dije, Marina, hoy le puedes pintar una taza a papá con esos rotuladores tan chulos que tienes con los que puedes pintar piedras, madera, cerámica….. ,los que tenemos nosotros son de la marca Giotto,

Y por supuesto, la idea le encantó, así que le di una de las tazas que tenemos blancas y dejé que volara su imaginación, y aquí tenéis el resultado 🙂

Taza by Marina

Y como no, a su padre, le encantó!!

En casa celebramos el día con mis hermanas y mis padres y el final de fiesta fue tremendo, vi la cuerda de saltar que tenemos mega larga, la de Ikea, que estaba tirada en el suelo del patio y no se me ocurrió otra cosa que decir, y si saltamos a cuerda??

Aii que risas, hasta mi padre que tiene 74 años saltó, y pedía que le hiciéramos ‘chuli’, para los que no sabéis que es, se trata de dar vueltas con la cuerda cada vez a mayor velocidad.

Luego probando a ver cuantos cabíamos saltando juntos, conseguimos saltar 6 a  la misma vez! Fue un regreso a nuestra infancia, que divertido! Y bueno, hoy más de uno se acuerda del día de ayer, ya no por lo bien que lo pasamos, sino por las agujetas que debe de tener…. 🙂